ESA Salamanquesa

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Nos encontramos en la calle Encomienda de Palacios 18, en el madrileño barrio de Moratalaz. Se puede llegar mediante las linea de autobús 8 y 20 o en Metro linea 9 (Artilleros, salida Pico de los Artilleros). Ocupamos el colegio público abandonado Antonio Gil Alberdí, para el que ya no hay ni siquiera partidas presupuestarias para mantenerlo y evitar su deterioro y saqueo. El enorme espacio servía ya únicamente para que se colasen los jóvenes del barrio y los gatos.

Liberamos este espacio para denunciar la precariedad en la educación, para denunciar los ataques de los anteriores gobiernos y de este, que han estado y están yendo contra la enseñanza publica en todos sus niveles.

No podemos entender que nuestros hijos e hijas  tengan que estudiar en clases de 35 personas, que tengan que dejarse un dineral en libros y material escolar, que se agrava más desde la subida del IVA.  No entendemos que no se cubran las plazas del profesorado, ni que se eche a la calle a cientos de estos por culpa de un déficit y una deuda  que nosotras no hemos provocado. No entendemos que se ceda suela público para la construcción de centros de enseñanza privados o concertados, o que el uso de estos lleve acompañada algún tipo de desgravación fiscal. No entendemos por que el ministerio de educación y sus derivados son los responsables conscientes de  que el nivel de las aulas publicas este por debajo del de los centros privados a los que solo tiene acceso un parte pequeña de la población. No entendemos que la universidad sea un privilegio para aquellos que pueden costearse unos estudios en los que el gasto actual mínimo ronda los dos mil euros por año, y en el que las especialidades, necesarias por otra parte para la titulación, no bajan de los  cinco mil euros por curso.

La privatización de la enseñanza en todos sus niveles,  poniendo tasas abusivas, tanto para la universidad como para la FP, desabasteciendo las escuelas de profesorado, masificando las aulas, introduciendo a las empresas privadas en las facultades,  y un largo etcétera, tiene el objetivo de hacer de la enseñanza una corporación mas, un negocio, en el que el alumnado desaparece y en su lugar se coloca la figura del cliente, cambio conceptual que la agencia de evaluación ANECA ya ha hecho realizado.

Sabemos que pertenece a la ofensiva neoliberal que desde hace tiempo sufre el mundo, y que trata de destruir lo colectivo, lo común, y sustituirlo por bienes individuales a los que solo tienen acceso aquellas personas  que se lo pueden pagar con dinero. Dinero que solo se puede obtener en sus trabajos alienantes, y en sus fabricas transformadas en oficinas, en las que los seres humanos se quedan en la puerta, y solo pasan maquinas dóciles que no quieren, ni pueden, ni deben protestar.

Nos negamos en rotundo a esta realidad, y confiamos en que se produzca un cambio en el que la educación no sea tratada como una mercancía con un valor añadido que pasa entre mercaderes, si no como un instrumento publico y colectivo, que dota de recursos para el mañana,  y al que todo el mundo tiene derecho en todos sus niveles.

Y aun defendiendo la educación publica, ofrecida y organizada desde el estado, creemos que debe haber espacio para otro tipo de educación y de apuestas pedagógicas como las autogestionadas, que colocan en el centro al individuo que aprende, y no los conocimientos que tiene que aprender este.

Defendemos la pública, pero criticamos sus métodos. Si una persona hace un análisis de lo que es una escuela hoy en día, se dará cuenta enseguida en que se asemeja demasiado al sistema que opera en una fabrica,   con unas claras directrices de domesticación y alienación  de los individuos. Es un sistema burocrático gigantesco  cuyo objetivo principal es la creación de trabajadores.

Los conocimientos están perfectamente reglados y estipulados, y  el profesorado lo imparte  de exacta igual forma año tras año. Las variaciones que hace este, es para evitar que de un curso  a otro, el alumnado pueda ayudarse pasándose información, bajo el principio mas importante de la escuela, la competitividad. Si el alumnado ha sido bien formado, no necesitara ningún corrector en etapas posteriores y será el mismo el que desconfié de aquellos que quieren que comparta su trabajo.

Las escuelas son altamente competitivas e individualistas. El alumnado, desde primero de básica, es  colocado en pupitres individuales y en filas de uno. Le esta prohibido hablar con sus iguales,  levantarse de la silla o tener cualquier comportamiento que pueda alterar la clase ( y luego en la adolescencia  nos sorprende lo mal que hablan o la poca iniciativa que algunos tienen) . La espontaneidad y la creatividad son fuertemente reprimidas, y el aburrimiento se convierte en algo que va de serie

El niño o la niña , que tiene que estar durante horas sentado y sin hablar, salvo los cortos  espacio del recreo,  lo único que ve es al profesor, y a un conjunto de cogotes. Les enseñamos que sus iguales son cogotes, que están separados, y que es mala idea hablar con ellos.

Los ordenamos por años, como si fueran ganado, y queda patente que muchos niños oscilan arriba y abajo en el nivel que se les presupone, y les hacemos una serie de pruebas que tienen que ir superando de manera individual y satisfactoria

Desde pequeños nos enseñan que las físicas, las matemáticas, la historia o  la literatura, son cosas aburridas. Si en la novela “un mundo feliz” de Huxley,  los niños destinados a ser obreros pasaban por un sistema de modelación de la conducta en el que cuando aparecía libros o rosas se escuchaba un molesto  y desagradable pitido, y cuando aparecía una pelota o un bate de béisbol se ponía una alegre melodía, hoy hacemos lo mismo. Les enseñamos libros de ciencia, de filosofía o de arte mientras le ponemos un pitido a su profesor  en la boca, que subliminalmente les esta diciendo que eso no es para ellos.  Cuando salgan al recreo descubrirán lo que realmente les gusta, el fútbol  los deportes, y el entretenimiento en general. Y el día de mañana trabajaran no como realización propia y para el autodesarrollo si no como elemento clave para poder pagar su entretenimiento.  Darán por hecho, que igual que en la escuela la lección es monótona y aburrida, su trabajo también lo tiene que ser, teniendo presente que solo trabajan ahí por que en algún momento,  les dejaran salir al recreo.

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